Luciana Rosso, 17 años, adicta a la joda desde enero de este año. Todo comenzó en Gesell, en la primera noche del año: En ningún boliche nos dejaban pasar por ser menores de edad (en esa época tenia 16 y medio). Recorrimos la 3, ida y vuelta cual calesita; hasta que a lo lejos, en la 107 divisamos un conjunto de luces coloridas, y... música, era música? si... no muy buena, pero no teníamos mas opciones luego de ser rechazados en todos los sitios de reunión adolescente.
Cuando llegamos a la puerta "Capitán Capote": Un bar pequeño, con mucho potencial, el cual no podría lustrarse con el publico que disponía... una sola pareja.
Nos sentamos afuera, sin llamar demasiado la atención (que no nos pidan el documento, que no nos pidan el documento, por favor, que no nos pidan el documento)
-Chicos que les puedo servir?
(Vamoooooos!) -Tenes una lista? Gracias..
El cartel 2 x 1 nos daba un cartel de bienvenida, cálido...
Era la primera vez que iba a tomar algo, y decidí que mi primer trago seria una Piña Colada, inspirada en la película "13 going on 30" ...
Ese trago me dio mi primer mareo generado por el alcohol; la risa explotaba sola y repentinamente me volví mas sociable, un tema de reggaeton comenzo a sonar y dijimos vamos a bailar! no importaba nada, ya no había vergüenza, solos en la pista bailando como locos; el dueño del boliche: -El que mejor baile se gana un trago!, la excitacion del principio se duplico... fue genial... algunos seguían bailando, otros seguían tomando, chamuyo a las meseras y barmans, el resto pedía música copada. El bar se lleno de gente de repente y todo estaba muy bien..
Nos quedamos ahí hasta que llego la hora de cerrar, saludamos a nuestras nuevas amistades y fuimos a la playa; el efecto alcohol había desaparecido, pero la exitacion continuaba.. Ese amanecer fue supremo.
El resto del verano fue igual y mejor a esa noche, cada día gente nueva, copada, pero además los de siempre, los que de verdad están SIEMPRE y con los que vivís ESAS cosas inolvidables.
